Serie · Parte 2
Qué pasa cuando llega el vencimiento
Tortuga Trades · · 9 min
Llega el día del vencimiento y el contrato deja de existir. La pregunta es qué queda en cada cuenta cuando eso pasa, y la respuesta tiene más matices de los que parece: no hay dos desenlaces sino tres, y cada uno tiene su reflejo exacto en la otra parte. Vamos a seguir el mismo contrato de la parte 1 hasta el último día, primero desde la silla del que compra y después desde la del que vende.
El contrato que vamos a seguir
Recuperamos el ejemplo de la parte 1, por si llegas directamente aquí. Verizon ronda los 47 $. Alguien compra el derecho a comprar 100 acciones a 50 $ durante tres meses, y paga por ese derecho 2 $ por acción. Como un contrato son cien acciones, eso son 200 $, más 1,30 $ de comisión por cada lado.
| El que compra | El que vende | |
|---|---|---|
| El primer día | paga 201,30 $ | cobra 198,70 $ |
| Lo que se lleva | un derecho: decide | una obligación: acata |
| Lo que espera | que Verizon suba bastante | que no llegue a 50 |
Y un ejemplo, no una recomendación: los números son redondos para que las cuentas se sigan de cabeza.
No hay dos salidas, hay tres
Casi todas las explicaciones cuentan el vencimiento como un cara o cruz: o ejerces o no ejerces. En la práctica hay tres caminos, y el primero es con diferencia el más transitado.
- Cerrar la posición antes. Una opción se compra y se vende en el mercado igual que una acción. Puedes deshacerte de ella cualquier día antes del vencimiento —cobrando lo que valga en ese momento— sin ejercer ningún derecho ni tocar ni una acción. La mayoría de las posiciones terminan así y nunca llegan al último día. Y esta salida la tienen los dos: el comprador vende el contrato que compró, y el vendedor lo recompra — si le cuesta menos de lo que cobró, la diferencia es suya y se quita la obligación de encima sin esperar a la fecha. Cerrar antes es, de hecho, la forma normal de trabajar de quien vende primas.
- Ejercer, o que te ejerzan. Si al vencimiento el derecho vale algo, se usa: el comprador ejerce y el vendedor recibe una asignación. Son la misma cosa vista desde cada lado.
- Que expire sin valor. Si el derecho no sirve para nada, no se hace nada: el contrato desaparece y ya está.
Un matiz de vocabulario que vale para toda la serie: las opciones sobre acciones estadounidenses son de estilo americano, es decir, se pueden ejercer cualquier día hasta el vencimiento, no solo el último. Las de estilo europeo —típicas en índices— solo el día del vencimiento.
El lado que compra, con números
El comprador puso 201,30 $. Pasan los tres meses y Verizon puede estar en uno de dos sitios respecto a sus 50 $.
Escenario 1: Verizon sube a 57 $. Aquí ejercemos, que es la palabra técnica para «usar el derecho»: compramos a 50 lo que en el mercado vale 57.
Fíjate en la palanca: la acción subió algo más de un 20 % y el dinero se multiplicó por más de tres. Esa desproporción es lo que fascina a todo el que descubre las opciones. Ahora mira el otro escenario, que es bastante menos fotogénico y bastante más frecuente.
Escenario 2: Verizon se queda en 49 $. ¿Para qué vamos a comprar a 50 algo que vale 49? No ejercemos. El derecho expira sin valor.
Y ahí está la zona intermedia que enseña el gráfico de arriba, la que casi nadie cuenta: si Verizon termina en 51, el derecho sí vale algo —un dólar por acción, cien en total— y por eso se ejerce, pero esos cien dólares no cubren los 201,30 que se pagaron. Se ejerce y se pierde. Ganar y que te ejerzan no son la misma cosa.
El lado que vende, con números
Y aquí llega la mitad que casi ningún tutorial se molesta en contar. Esos 200 $ de prima no se han evaporado: han ido a la cuenta de alguien. Vamos a sentarnos en su silla.
El vendedor cobró los 200 $ el primer día, en efectivo, en su cuenta. Menos su comisión, se quedó con 198,70 $ netos, que ya son suyos pase lo que pase después. A cambio quedó obligado a vender 100 acciones de Verizon a 50 $ si le asignan. Los mismos dos escenarios, ahora desde su lado.
Verizon se queda en 49 $. Nadie ejerce, el contrato expira y el vendedor se queda lo cobrado. Fíjate bien en una cosa, porque define el oficio entero de vender opciones:
Verizon sube a 57 $. Aquí le asignan: tiene que vender sus 100 acciones a 50 $ cuando en el mercado valen 57. Y lo que pase entonces depende muchísimo de una cosa — de si tenía esas acciones o no.
Si las tenía (imagina que las compró en su día a 47 $), la operación le sale bien, aunque no tan bien como podría:
Gana dinero. No pierde. Pero se ha perdido la subida de 50 a 57, que son 700 $ que no se lleva: al vender la opción se puso un techo a sí mismo. Ese es el precio real de cobrar la prima, y conviene saberlo antes y no después.
Si no las tenía, la cosa cambia de naturaleza: le toca salir al mercado a comprarlas a 57 para entregarlas a 50. Y aquí está la asimetría que hay que grabarse a fuego: el comprador, como mucho, pierde lo que puso —201,30 $— y hasta ahí llega. El vendedor descubierto no tiene ese suelo: si la acción se dispara, su pérdida crece con ella. Por eso en esta serie no vamos a vender nada descubierto: las ventas que veremos van siempre respaldadas, con acciones o con efectivo.
Las dos cuentas, una al lado de la otra
Ahora júntalo todo, porque aquí está la lección de verdad. En el escenario bueno para el comprador, los dos están mirando exactamente el mismo número: esos 700 $ que la acción sube de 50 a 57. Uno se los lleva; el otro los entrega.
| Al vencimiento | Comprador | Vendedor (solo el contrato) |
|---|---|---|
| Verizon en 49 $ | − 201,30 $ | + 198,70 $ |
| Verizon en 57 $ | + 498,70 $ | − 501,30 $ |
Ese −2,60 $ de las dos filas no es casualidad ni redondeo: son las dos comisiones, la del comprador y la del vendedor. Y eso convierte una idea abstracta en algo que puedes comprobar con una calculadora: esto es un juego de suma cero. Lo que gana uno lo pone el otro, clavado, menos lo que se lleva el bróker por el camino. Aquí no se crea dinero: se traspasa.
Un matiz para el vendedor que sí tenía las acciones: en su caso el resultado global fue positivo (+498,70 $) porque la subida de sus acciones de 47 a 50 compensa la pérdida del contrato. Son dos cuentas distintas —la de la opción y la de las acciones— y conviene no mezclarlas nunca. La tabla de arriba mira solo el contrato, que es donde se ve la suma cero.
Por eso, antes de firmar nada, la primera pregunta no es «¿va a subir?». Es ¿en qué lado de la mesa me estoy sentando?
Lo que conviene recordar
Cuatro ideas para el día del vencimiento:
- Hay tres salidas, no dos: cerrar antes, ejercer o ser asignado, y expirar sin valor. La primera es la más frecuente y la que menos se cuenta.
- El umbral no es el strike: es el strike más la prima. Entre uno y otro el derecho vale algo, se ejerce, y aun así se pierde dinero.
- Ejercicio y asignación son la misma cosa vista desde cada lado. El comprador decide; al vendedor le toca, y ni siquiera elige cuándo.
- En el contrato, lo que gana uno lo pone el otro, menos las comisiones. Comprobado al céntimo: −2,60 $ en los dos escenarios.
Siguiente parada: hasta aquí solo hemos visto un tipo de contrato, el que da derecho a comprar. Hay otro que da derecho a vender, y en cada uno puedes estar en el lado que compra o en el que vende. Dos por dos: cuatro posiciones posibles. Cuatro, no cuarenta. Ese mapa completo es la parte 3.