Serie · Parte 1
Qué es una opción: el contrato y sus dos partes
Tortuga Trades · · 7 min
La definición de manual dice que una opción es «un contrato que da derecho a comprar o vender un activo a un precio pactado hasta una fecha». Es correcta, cabe en una línea, y no enseña nada. Le faltan las dos cosas que de verdad hacen falta para entenderla: de dónde sale su valor, y que al otro lado del papel siempre hay otra persona. Vamos con las dos, y salimos de aquí sabiendo leer un contrato entero.
Primero, la palabra rara: derivado
Una opción es un producto derivado. Y esa palabra, que suena a jerga, es en realidad una descripción bastante literal: significa que su valor no es suyo. Le viene prestado del comportamiento de otra "cosa", y sube o baja con ella. A esa otra "cosa" se la conoce en este mundillo de las opciones como el subyacente, y es lo primero que vamos a aprender a mirar.
El subyacente puede ser una acción, que es lo que usaremos aquí; puede ser un índice, como el S&P 500; puede ser una materia prima —petróleo, oro— o una divisa. La mecánica de fondo es la misma en todos los casos: el contrato sube o baja según lo que haga la cosa de debajo.
Segundo: es un contrato, y un contrato lo firman dos
Aquí está la idea que sostiene todo lo demás. Una opción no es más ni menos que un contrato, y un contrato, por definición, tiene dos partes. Siempre. No hay opciones flotando por ahí sueltas: si tú compras una, es porque alguien, al otro lado, la ha vendido. Ese alguien existe, tiene nombre y apellidos, y en la parte 2 nos vamos a sentar en su silla.
Ahora bien, este contrato tiene una particularidad, y es justo la que hay que entender bien: las dos partes no firman lo mismo.
- Quien compra se lleva un derecho. Puede ejercerlo o no ejercerlo, como le convenga, hasta la fecha de vencimiento. Decide.
- Quien vende asume una obligación. No decide nada. Si el comprador ejerce, cumple.
Uno puede; el otro debe. Y como nadie se queda obligado a cambio de nada, el que compra le paga al que vende un dinero por adelantado: la prima. Esa es la definición honesta de la prima — el precio de esa asimetría. Es lo que cuesta que el otro se quede atado.
Si te ayuda una imagen conocida: es igual que la señal de un piso. Das un dinero y el dueño se compromete a guardártelo a un precio durante un tiempo; si al final no compras, se queda la señal. La asimetría es la misma —tú decides, él está obligado— y la señal hace de prima.
Tercero: los cuatro datos que definen el contrato
Ya sabemos que es un contrato entre dos y que su valor deriva de un subyacente. ¿Qué pone exactamente dentro? Cuatro datos. Solo cuatro. Y los vamos a llenar con una empresa de verdad para que las cuentas se sigan de cabeza: Verizon, la de telecomunicaciones, que ronda los 47 $.
| El dato | En nuestro ejemplo | Qué significa |
|---|---|---|
| Subyacente | La acción de Verizon | La cosa de la que deriva el valor del contrato |
| Precio de ejercicio (strike) | 50 $ | El precio pactado, pase lo que pase en el mercado |
| Vencimiento | 3 meses | La fecha en que el contrato se acaba y deja de existir |
| Prima | 2 $ por acción | Lo que paga el comprador y cobra el vendedor, por adelantado |
Y ahora el detalle que hace tropezar a todo el mundo, sin exagerar: un contrato de opción no va sobre una acción, va sobre cien. Así que esos «2 $» que ves en pantalla no son 2 $: son 200 $ saliendo (o entrando) de una cuenta. Multiplica por cien antes de decidir nada.
Falta un último apunte, y es el que casi nadie mete en los ejemplos: el bróker cobra. Vamos a poner 1,30 $ de comisión por lado — la paga el comprador y también el vendedor. Es poco dinero, pero en la parte 2 va a explicar algo importante.
Con eso ya sabes leer cualquier contrato de opciones que te pongan delante. Lo que compra el comprador, lo que se compromete a hacer el vendedor, cuánto cuesta y hasta cuándo dura. No es más ni menos que eso.
¿Y para qué querría yo firmar esto?
Ya sabes leerlo. Falta la pregunta que de verdad importa, y que casi ningún tutorial hace pronto: qué gana cada uno metiéndose aquí. Hay tres motivos, y conviene conocerlos en este orden y no en el contrario.
- Cobrar por comprometerte a un precio que ya te valía. Vendes el contrato, cobras la prima hoy, y a cambio te comprometes a comprar (o a vender) a un precio que de todas formas te parecía razonable. Si el mercado no llega ahí, te has quedado el dinero por esperar. Es el más aburrido de los tres, el que menos aparece en internet y al que esta serie va a dedicar más tiempo.
- Protegerte de una caída que te preocupa. Tienes acciones y no quieres venderlas, pero tampoco quieres comerte un desplome entero. Pagas una prima por el derecho a vender a un precio fijo pase lo que pase. Es un seguro: pagas la póliza esperando no usarla.
- Apostar con poco dinero a un movimiento grande. Compras el contrato y, si aciertas de sobra y a tiempo, multiplicas lo que pusiste. Es el que sale en las portadas, el que engancha a todo el que descubre las opciones… y el que menos veces sale bien, por razones que verás con números en la parte 2.
Los tres usan exactamente el mismo contrato que acabas de aprender a leer. Lo único que cambia es qué lado ocupas y por qué. Y fíjate en algo: los dos primeros los firma alguien que ya tenía un plan con esa acción; el tercero lo firma alguien que quiere que pase algo. Esa diferencia de temperamento explica buena parte de quién gana dinero con esto y quién no.
Lo que conviene recordar
Si solo te llevas tres ideas de esta primera parte, que sean estas:
- Una opción es un derivado: su valor no es suyo, le viene del subyacente. Compras un contrato que depende de la acción, no la acción.
- Es un contrato entre dos partes. Quien compra tiene un derecho y decide; quien vende tiene una obligación y acata. La prima es el precio de esa diferencia.
- Lo definen cuatro datos —subyacente, strike, vencimiento y prima— y (casi) siempre va sobre 100 acciones. Multiplica por cien antes de decidir nada.
Siguiente parada: ya sabes qué se firma, pero no qué pasa cuando llega la fecha. En la parte 2 seguimos este mismo contrato hasta el último día y hacemos las cuentas de los dos lados — que suman exactamente lo mismo, y ahí está la lección.